Conoce los tipos de riesgos de una empresa y cómo los podemos evitar

Conozca los riesgos de una empresa y cómo enfrentarlos para mantener su continuidad operativa y tomar decisiones con mayor seguridad.
August 19, 2025

Los riesgos de una empresa son eventos o condiciones que pueden afectar negativamente su operación, rentabilidad o sostenibilidad. En términos simples, todo factor que impida cumplir con sus metas estratégicas constituye un riesgo. La norma ISO 31000, punto 3.1, lo define como “el efecto de la incertidumbre sobre los objetivos”, e incluye tanto amenazas internas como externas.

Según el Estudio de Percepción de Riesgos Empresariales 2025, el 50,5 % de los altos ejecutivos encuestados señaló que el riesgo de mercado o de liquidez es uno de los tres principales riesgos que enfrentan actualmente las organizaciones en el país. 

3 tipos de riesgos

Existen múltiples formas de clasificarlos, pero tres categorías destacan por su impacto transversal en distintas industrias:

Riesgo de entorno

Proviene de factores externos que la empresa no puede controlar directamente, pero que afectan sus operaciones. Incluye:

  • Cambios regulatorios y legales: nuevas normativas laborales, tributarias o sectoriales que obligan a modificar procesos.
  • Factores económicos: variaciones en el tipo de cambio, tasas de interés, inflación o crecimiento del PIB.
  • Factores políticos o sociales: inestabilidad institucional, ciclos electorales, protestas o conflictos internacionales.
  • Eventos climáticos o sanitarios: sequías, inundaciones, pandemias o restricciones ambientales.

Este tipo exige monitoreo constante y capacidad de adaptación. Una empresa que depende de exportaciones, por ejemplo, debe seguir de cerca las tensiones comerciales o los tratados internacionales.

Riesgos operacionales

Se originan en los procesos internos de la empresa. Pueden afectar la eficiencia, la calidad de los productos o la continuidad del servicio. Incluyen:

  • Errores humanos: fallas en la ejecución de tareas, decisiones mal fundamentadas, capacitación deficiente.
  • Fallas tecnológicas: caídas de sistemas, ataques cibernéticos, obsolescencia de herramientas digitales.
  • Problemas logísticos o productivos: interrupciones en la cadena de suministro, accidentes laborales, defectos en la manufactura.
  • Controles internos inadecuados: ausencia de protocolos o sistemas de verificación.

Estos riesgos suelen escalar si no se detectan a tiempo. Una evaluación operativa periódica permite identificar puntos críticos y establecer mejoras preventivas.

Riesgos administrativos

Se relacionan con la estructura y la toma de decisiones al interior de la organización. Pueden afectar la gobernanza, la reputación y la coherencia estratégica. Algunos ejemplos son:

  • Falta de controles corporativos: ausencia de políticas claras, decisiones sin respaldo técnico o legal.
  • Conflictos entre socios o gerencia: tensiones internas que afectan la continuidad de proyectos o la cultura organizacional.
  • Problemas en la gestión del talento: alta rotación, falta de liderazgo, desalineación entre funciones y objetivos.
  • Mal uso de recursos financieros: inversiones sin análisis de riesgo, endeudamiento desproporcionado o exposición innecesaria a activos volátiles.

Una empresa que reconoce sus debilidades administrativas puede establecer comités de control, reforzar su gobierno corporativo o buscar asesoría externa para fortalecer su estructura.

Estas tres dimensiones no se excluyen entre sí, y muchas veces se combinan o escalan si no se abordan oportunamente.

Administración de riesgos en una empresa: ejemplo práctico

Una empresa exportadora enfrenta amenazas cambiarias constantes. Para prevenir pérdidas, su equipo directivo implementa estas medidas:

  • Contrata un seguro de crédito para cubrir posibles impagos de clientes internacionales.
  • Establece alertas tempranas en mercados clave.
  • Revisa mensualmente su exposición al dólar.
  • Documenta las acciones del comité de riesgo y sugiere planes de contingencia.

Este caso ilustra cómo una empresa puede gestionar de manera proactiva su exposición a variables externas. No basta con reconocer el riesgo; es necesario definir responsables, tiempos y recursos.

Riesgos y oportunidades de una empresa

Los riesgos no son siempre negativos. También revelan oportunidades para mejorar procesos, innovar productos o ampliar mercados. Por ejemplo, una empresa que detecta debilidad en su cadena de suministro podría usar esa alerta para digitalizar su sistema logístico, ganar eficiencia y reducir costos.

Las empresas que gestionan bien sus riesgos reputacionales o ambientales evitan sanciones y aumentan su valor de marca y acceso a financiamiento.

También es posible transformar ciertos riesgos en obligaciones controladas mediante herramientas legales. Por ejemplo, una póliza de garantía permite que empresas del sector de la construcción o servicios regulados aseguren el cumplimiento de contratos frente a terceros, sin afectar directamente su liquidez o capital de trabajo.

¿Cómo evitar o reducir los riesgos de una empresa?

Ninguna organización puede eliminar todos los riesgos, pero sí reducirlos significativamente. Algunas acciones clave:

  • Implementar sistemas formales de gestión de riesgos.
  • Asignar responsables por cada área crítica.
  • Contratar instrumentos financieros y legales de respaldo.
  • Capacitar regularmente al equipo.
  • Monitorear cambios legales o regulatorios.

Adicionalmente, contar con soluciones legales como garantías de seguros u otro tipo de protección fortalece la confianza de clientes, socios comerciales e inversionistas.

Anticipar riesgos es parte de una gestión empresarial sólida

Los riesgos de una empresa afectan todas sus dimensiones: operación, reputación, estrategia y finanzas. Sin un abordaje estructurado, las consecuencias pueden escalar con rapidez. 

Las organizaciones que gestionan de forma activa sus amenazas e identifican oportunidades en contextos adversos logran protegerse y posicionarse mejor ante sus pares.

La clave está en anticipar, integrar y actuar. No se trata solo de proteger activos, sino de garantizar la continuidad operativa, tomar mejores decisiones y fortalecer la relación con clientes e inversionistas. 

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