Las características de las empresas B reflejan una forma distinta de entender el éxito empresarial en Chile. Estas organizaciones integran en su gestión el compromiso con el bienestar social, ambiental y económico, demostrando que la rentabilidad puede ir de la mano con la sostenibilidad. Su objetivo no se limita a generar utilidades, sino a crear valor compartido para trabajadores, comunidades y el entorno.
En el país, cada vez más compañías buscan esta certificación como una manera de formalizar su responsabilidad y transparencia.
A través de procesos verificables y auditorías constantes, estas empresas consolidan un modelo que equilibra el propósito social con la eficiencia económica, impulsando un cambio estructural en la manera de hacer negocios.
¿Qué es una empresa B?
Es una organización que, además de generar utilidades, busca producir un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. Este tipo de empresa incorpora en su estructura objetivos vinculados al bienestar colectivo, la transparencia y la gestión sostenible.
A diferencia de las compañías tradicionales, las empresas B en Chile asumen compromisos legales que las obligan a rendir cuentas sobre sus prácticas.
Su propósito se mide a través de estándares verificables, lo que les permite obtener la certificación B otorgada por Sistema B y B Lab, organismos internacionales sin fines de lucro.
El concepto se basa en el principio de que los negocios pueden ser una fuerza para el bien común, promoviendo modelos productivos que beneficien tanto a las personas como al entorno.

Principales características de las empresas B
Estas se pueden agrupar en cuatro pilares fundamentales que orientan su funcionamiento y propósito:
- Propósito: integran en su misión el compromiso con el impacto social y ambiental, considerando a trabajadores, comunidad, proveedores y consumidores.
- Responsabilidad: establece mecanismos de gobernanza que garantizan la transparencia y la rendición de cuentas.
- Desempeño: aplican indicadores para medir su contribución al entorno, gestionando de manera responsable sus operaciones.
- Transparencia: publican informes sobre sus avances y resultados en materia de sostenibilidad.
Estas características las diferencian dentro del mercado, ya que no buscan beneficios financieros, sino valor social duradero.
Proceso de certificación B
Para obtener la certificación, una organización debe cumplir un conjunto de requisitos que verifican su impacto integral. En Chile, este proceso es gestionado por Sistema B, representante de B Lab para América Latina.
El procedimiento inicia con la Evaluación de Impacto B, una herramienta que analiza las prácticas de la empresa en cinco áreas: gobernanza, trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes. Cada empresa debe alcanzar al menos 80 puntos para avanzar en el proceso.
Luego, se realiza un Cuestionario de Divulgación e Industrias Controversiales, donde se identifican posibles riesgos o conflictos de interés. Posteriormente, la información se revisa y se solicita documentación de respaldo.
Si la verificación es positiva, la empresa puede modificar sus estatutos legales para reflejar el compromiso con el impacto socioambiental y así ser una empresa B certificada.
La certificación tiene una vigencia de tres años y debe renovarse mediante una nueva evaluación, garantizando así la mejora continua de sus prácticas.
Requisitos para obtener el sello empresa B
Toda organización que desee obtener este sello debe cumplir con las condiciones básicas establecidas por Sistema B. Estas son:
- Tener más de 12 meses de operación.
- Ser una entidad con fines de lucro.
- Operar en un mercado competitivo y asumir riesgos económicos habituales.
- Estar dispuesta a modificar sus estatutos legales según los estándares de B Lab.
- Certificar el negocio completo y no divisiones o marcas independientes.
Las empresas con menos de un año de funcionamiento pueden acceder al sello “B Pendiente”, un reconocimiento temporal mientras completan su madurez operativa.
Beneficios de una empresa B certificada
Convertirse en una empresa certificada genera ventajas que trascienden lo económico. Por un lado, refuerza la confianza con los consumidores y el entorno al validar prácticas éticas y sostenibles.
Por otro lado, impulsa la innovación interna al motivar a los equipos a participar en procesos que promueven la eficiencia y el respeto por los recursos.
También facilita el acceso a nuevas redes de colaboración, tanto nacionales como internacionales. Estas redes reúnen a organizaciones que comparten una visión común de sostenibilidad, favoreciendo alianzas estratégicas y proyectos conjuntos.
Otro aspecto relevante es la atracción de inversionistas que priorizan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Este enfoque amplía las oportunidades de financiamiento responsable dentro del mercado.

Relación con las políticas empresariales en Chile
En Chile, la expansión de las empresas B coincide con la mayor atención pública hacia las prácticas responsables. Desde 2012, diversas compañías han optado por adoptar este modelo, lo que ha impulsado un ecosistema empresarial más consciente.
Además, la legislación chilena exige que las empresas que obtienen la certificación actualicen sus estatutos para incluir objetivos de beneficio común. Esto formaliza su compromiso y permite una fiscalización más clara de sus acciones.
Este enfoque se alinea con políticas corporativas que también buscan responsabilidad social, como las relacionadas con los seguros de garantía o en especifico con la garantía seriedad de la oferta, mecanismos financieros que refuerzan la confianza entre entidades públicas y privadas.
Ambos instrumentos muestran cómo los compromisos verificables —ya sean sociales, ambientales o financieros— contribuyen a una economía más transparente y sostenible.
Impacto social y ambiental
Las empresas B integran indicadores que miden su aporte a la sociedad y al entorno natural.
En el ámbito social, promueven condiciones laborales justas, la diversidad y la inclusión. En el ambiental, aplican prácticas como el reciclaje, la eficiencia energética y el uso de energías limpias.
Este modelo de gestión busca prevenir impactos negativos y, al mismo tiempo, generar soluciones reales para problemas locales. Las evaluaciones periódicas permiten medir los avances y establecer metas de mejora continua.
Características de las empresas B como motor del cambio
Las características de las empresas B reflejan una nueva manera de entender los negocios en Chile. Al equilibrar el impacto económico, social y ambiental, estas organizaciones promueven un crecimiento más responsable y sostenible.
Ser parte de este movimiento implica adoptar prácticas medibles, transparentes y permanentes, donde el beneficio común tenga el mismo valor que la rentabilidad.
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