Las metas son indispensables para avanzar, y una empresa que carezca de ellas no tiene un rumbo que seguir, corriendo el riesgo de estancarse, desviarse o incluso desaparecer.

Sin embargo, los pequeños y medianos empresarios no siempre se dan a la tarea de pensar y replantear sus metas, ya sea por la ansiedad de querer hacerlo todo o por falta de experiencia y, aunque puede ser un proceso que implica cierto esfuerzo, no es realmente complicado y solo requiere seguir ciertos hábitos para lograrlo.

A continuación, te mostramos 5 técnicas para definir las metas empresa de una forma clara y simple. Presta atención:

1. ¿Cuál es mi sueño?

Responder a esta pregunta es indispensable para saber qué esperas de la empresa, pues un simple sueño puede abrir todo un abanico de posibilidades. No importa si en un principio parece un sueño descabellado, lo importante es acotar la idea y definir los primeros pasos para conseguirla.

Para ello, es necesario que el empresario piense y escriba cómo se ve a sí mismo y a la empresa dentro de un año, y después cómo se imagina dentro de cinco y diez años. Con esta técnica, estará definiendo metas a corto, mediano y largo plazo.

2. Lluvia de ideas

El brainstorming (lluvia de ideas) es un excelente método para encontrar la manera de alcanzar tus metas. El empresario debe dedicar un tiempo libre de distracciones, tomar una hoja en blanco y escribir todo lo que venga a su mente sobre un tema en específico -en este caso, las metas empresariales-, sin pensarlo demasiado.

Es recomendable trabajar un tema a la vez: puede ser lo que más viene a tu mente cuando piensa en el futuro, los errores de la empresa en el pasado o los objetivos más próximos. A veces, así surgen las soluciones más inesperadas y una sola palabra puede ser la clave para definir sus metas.

Por ejemplo, suponiendo que te preocupa la seguridad financiera, un buen punto de partida podría ser cómo ahorrar recursosEntonces, tendrás que enfocarte en reducir gastos, liquidar deudas y ordenar la contabilidad de la empresa para evitar fugas de capital.

3. Metas SMART

El término SMART es un acrónimo que se refiere a los conceptos específico, medible, alcanzable, relevante y a tiempo. Si la meta no es específica, no tendremos un plan para seguirla; si no puede medirse, difícilmente sabremos en qué medida la hemos conseguido. Por otra parte, si no tenemos una fecha límite o si la meta no es realista (alcanzable), corremos el riesgo de que nunca se concrete.

4. Persistir y trabajar cada día

El empresario debe iniciar cada jornada preguntándose ¿qué puedo hacer hoy para seguir avanzando hacia mis metas empresa? 

Aquí, es de suma importancia concretar, pues no es suficiente pensar las cosas: hay que hacerlas. Puede ser algo tan simple como reanudar la relación con algún socio o cliente para proyectar un negocio. Esto ayuda a tener las metas siempre presentes y actuar conforme a ellas.

5. Revisar las metas periódicamente

Día a día, es posible que las metas varíen o se sumen otras, por lo que es importante establecer un día al mes para revisarlas y trabajarlas. Es conveniente ser flexible y adaptarse a las distintas circunstancias, sin perder de vista el objetivo central de tu empresa.

Para este proceso es recomendable organizar las ideas por categorías en un mapa mental, colocando al centro una meta en particular y evaluar cuál es la viabilidad, qué acciones son prioritarias para realizarla y cuánto tiempo y recursos necesitas para ello. Esto ayudará a descubrir el mejor camino para alcanzar tus objetivos.