Tener un flujo de caja sólido, a través de la simple organización, le permitirá a tu empresa crecer de forma más rápida y responsable.

Mantener un flujo de caja saludable es fundamental para las pequeñas y medianas empresas. La esencia de una administración exitosa es controlar la entrada y salida de dinero en la empresa. Si este flujo es sólido y estable facilita la planificación y la fijación del presupuesto de la empresa cada año. No cabe duda que mejorar el flujo de caja es un plus que tu empresa agradecerá eternamente, y por eso aquí te dejamos algunos consejos para lograrlo.

Envía las facturas a tiempo

Debes cobrar los productos o servicios prestados a tiempo para disponer de efectivo para hacer tus pagos. Envía las facturas a tus clientes puntualmente, sé constante para no retrasar la facturación. Además, si tus clientes saben qué días les cobras, para ellos será más fácil tener previsto el pago.

Paga tus cuentas en la fecha máxima permitida

Verifica hasta qué día del mes tus proveedores te permiten ingresar el pago. Entonces, espera a pagar cuando la fecha venza en vez de pagar de inmediato. Así podrás tener el dinero en flujo, es decir, que lo mantendrás en tu negocio por mucho más tiempo.

No pierdas el control de tus finanzas

Lo más importante siempre es ser organizado y tener un registro de todos los movimientos de dinero que se hagan, llevando tus cuentas al día.

Recorta gastos innecesarios

Puede que existan muchos gastos pequeños dentro de tu empresa que no son necesarios y que en total suman una gran cantidad de dinero. Al recortarlos estás aumentando directamente el flujo de caja.

Reduce tu inventario

Un inventario muy grande puede implicar un enorme capital. Debes realizar contabilidades internas de los productos que tienes en stock de forma regular y gestionarlos de forma eficaz. No sigas comprando sin vender lo que tienes, de esta manera perderás liquidez, capacidad de compra y capacidad de almacenamiento, lo que terminará por afectar tus ventas y ganancias.